“Le tengo mucho miedo, lo creo capaz de venir a cumplir con sus amenazas y lastimarme a mí o a mi familia”, le dijo a LA GACETA L.D, de 18 años. El miércoles por la noche, la joven subió a sus redes sociales un descargo en el que señalaba que su ex pareja, J.M.J (20 años), a quien denunció en marzo pasado por violencia de género, no cumple con las órdenes de restricción impuestas por la Justicia. La causa está en manos de la Unidad Fiscal de Violencia de Género I.
Situación desesperante
“No quería hacer público mi caso, pero siento que si no, cuando voy a una comisaría, sólo me escuchan, me ponen mala cara y nada cambia. Eso y la nada es lo mismo”, indicó la adolescente.
L.D subió en un posteo el momento en el que quiso denunciar junto a su hermano, en la seccional 6ª, que su ex pareja había parado su auto frente a la casa de la víctima y que el dispositivo dual no dejó de sonar hasta que la chica salió y confirmó la violación de la perimetral.
“Tenía una desesperación terrible cuando lo vi; llamé al 911 de inmediato y no me trataron bien. Sólo me dijeron que ya lo llamarían (al acusado) para que se fuera de ahí. Más tarde vino un móvil, cuando él ya no estaba. Fui a la comisaría y no querían tomarme la denuncia, a pesar de que el dispositivo dual registró la infracción a las 15”, lamentó la joven.
L.D. detalló que en marzo llevó a su ex ante la Justicia porque le habría pegado durante su relación. La víctima también prefirió no entrar en más detalles sobre esos hechos.
Sí se centró en lo que vino después de la denuncia. Contó que desde el 9 de marzo ella y su hermano comenzaron a recibir amenazas por parte del imputado y de algunos familiares del joven. “En total lo voy denunciando ya seis veces por amenazas y desobediencia judicial”, dijo.
Cambio de casa
“Desde el primer día su familia no me deja tranquila. Me fui de Yerba Buena para que me dejaran en paz, me vine a vivir a la capital y me volvieron a encontrar. A eso se le suma las veces que llamaron o que nos amenazaron por las redes sociales”, recordó L.D.
Según explicó la adolescente, a lo largo del proceso su ex pareja fue detenida en dos oportunidades. Finalmente, el 8 de octubre recuperó la libertad y le impusieron el uso de un dispositivo dual y la prohibición de acercarse a la víctima ni a sus familiares. “Creí que después de todo eso iba a aprender y nos iba a dejar en paz, pero es evidente que no”, añadió.
La joven fue consultada sobre la emergencia de violencia de género que se vive en la provincia y también en el país. Mientras que la cifra de femicidios llega a 17 en Tucumán, el Ministerio Público Fiscal inauguró su tercera fiscalía especializada en Violencia de Género para intentar dar respuesta a todas las causas existentes. “Siento que todas estamos muy desprotegidas en la provincia. Los números hablan por sí solos, e insisto con que yo no quería hacer público mi caso, pero lamentablemente llegamos a sentir que si no acudíamos a los medios no nos llevarían el apunte. En general nos tratan mal cuando queremos denunciar y eso tiene que cambiar también”, concluyó.